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sábado, 6 de septiembre de 2014

SI JUNTAMOS LAS MANOS MIENTRAS REZAMOS DIOS NOS DA MÁS GRACIAS. ESTO ES LO QUE LAS ALMAS ME HAN DICHO.- MARÍA SIMMA



Mensajes De Dios Al Mundo,  por las Almas del Purgatorio a María Simma.

¡Ayúdennos a salir de aquí!
Entrevista a María Simma Por Nicky Eltz
Austria 1993.

(María Simma murió el 19 de marzo de 2004)


—María, al buscar una iglesia, ¿tiene alguna sugerencia para quienes queremos buscar una comunidad para rezar en presencia de Dios?
        —Solamente unas sugerencias para acercarse rápidamente a la totalidad de la verdad del Evangelio. Se deben evitar las iglesias en las que no se habla claramente en contra del aborto. También las lideradas por una persona con excesiva capacitación y, por tanto, con demasiado poder; y las que atacan al Vaticano, y aquellas que llevan actos sociales al interior de los templos. También se deben evitar aquellas en las que se enseña que Satanás no existe. Y las "iglesias" que invitan a participar en determinados ejercicios mentales diciendo que acercan más a Dios. Esos ejercicios son muy peligrosos. ¡No podemos olvidar que Jesús está siempre con nosotros y no necesitamos de ningún ejercicio mental para llegar a Él!
        Se debe buscar una iglesia que crea en el Credo Niceno o el Credo de los Apóstoles, o al menos, en alguna variante cercana.

        —¿Existe algún tipo de oración en particular que sea mejor que otra?
        —No. Dios nos conoce infinitamente mejor de lo que nosotros le conocemos a Él. Todos hemos sido creados de maneras muy distintas, entonces la mejor oración para uno es aquella en la que mejor rece. Y no hay que olvidar que Dios conoce lo que es mejor para nosotros, para los demás y para el mundo entero, entonces lo mejor es rezar mucho para que se cumpla siempre la voluntad de Dios. Y además de hacer oración sería muy bueno seguir el consejo de Jesús en el Evangelio, y comenzar también a ayunar.
        El ayuno beneficia nuestra vida de oración inmensamente, y la oración nos ayudará a ayunar. Hay muchos libros muy buenos sobre el ayuno. Con la combinación de oración y ayuno nos acercamos mucho más rápidamente a Dios y a su Madre en el Cielo. Seamos como niños y abandonémonos a ellos con total confianza. Junto a ellos encontraremos la paz y la verdadera alegría de estar vivos.
        —¿Cuál es en su opinión la definición correcta de ayuno?
        —El ayuno, tal y como lo practicó y enseñó Jesús, a la vez que la oración, es una disciplina espiritual que debemos alcanzar inicialmente a la hora de consumir alimentos. Nuestra Madre nos enseña que lo ideal es alimentarse de pan y agua al menos un día (o dos o tres días) a la semana, preferentemente los viernes. Pero esto también debería hacerse poco a poco y con prudencia, y nunca, por ejemplo, en contra de las recomendaciones del médico. Hay que ayunar siempre de forma prudente, como Dios querría que lo hiciéramos.
        Ayunar significa también abstenerse de cosas, de situaciones, de personas o de tentaciones que puedan separamos fácilmente de lo que Jesús quiere para nosotros. Situaciones que nos controlan y que hacen que perdamos la libertad de realizar buenas acciones. La lista es infinita, por supuesto, ya que todos somos distintos unos de otros. Algo que puede suponer una tentación para ti puede no serlo para mí y viceversa. En nuestro corazón sabemos más que nadie lo que más nos atrae y siempre debemos luchar por ser honestos y claros para discernir lo que no necesitamos. Ayunar significa refrenarse hasta el punto en el que podamos distinguir que Dios está haciendo más por nosotros que el mundo que nos rodea. Ayunar es otra forma poderosa de llegar a Dios, y es muy importante porque cada una de nuestras almas es mucho más valiosa para Él que el universo entero.
        Conozco a personas que han ayunado durante siete, ocho o nueve años de forma continua y, cuando dejaron el ayuno, se habían transformado interiormente de una manera que podría considerarse totalmente milagrosa. Lo que había hecho Dios en ellas no puede lograrse mediante ningún otro método o enseñanza que exista en el mundo.
        Ayunar nos ayudar a que rezar sea más fácil, y la oración también nos hace mucho más fácil el ayuno. Y ayunar por las almas del purgatorio también les es de gran ayuda, una ayuda por la que nos estarán eternamente agradecidas.
        Hoy en día hay una gran necesidad de hacer ayuno de televisión. Así, ayudaremos a aquellas almas que no cumplieron con sus obligaciones familiares o dejaron de lado a sus hijos. Sé que el purgatorio se encuentra repleto de estos casos. Insisto, el valor del ayuno no tiene límite. Un pequeño ayuno de algo trae aparejado mucho bien, al igual que una pequeña oración.
        —¿Puede darme un ejemplo de una pequeña oración que haya marcado una gran diferencia?
        —Sí, toda oración, por más pequeña que sea, es escuchada. Déjeme pensar. ¡Oh, sí!, y en este caso también se trata de un alma que vino a mí hace algunos años.
        Una noche se me presentó un hombre, y tras haberme dicho lo que necesitaba para ser liberado se quedó parado delante de mí y me preguntó: "¿Me conoces? ". Tuve que contestarle que no. Entonces me recordó que muchos años atrás, en 1932, cuando yo tenía solamente diecisiete años, había viajado conmigo durante un breve tiempo en el mismo compartimiento de un tren en dirección a Hall. Entonces lo recordé. Este hombre se había quejado amargamente de la Iglesia y de la religión, y yo respondí a sus quejas diciéndole que no era una buena persona por criticar cosas tan sagradas. Mi respuesta le sorprendió, le enfadó y me dijo: "Todavía es muy joven para que puedas echarme un sermón". Entonces simplemente no pude resistir ser un poco grosera y le grité: "¡Aun así soy más inteligente que usted! ". Eso fue todo, se puso a leer el diario y no dijo una palabra más. Cuando llegó a su estación y se bajó del tren, lo único que hice fue rezar por lo bajo: "Jesús, no permitas que esta alma se pierda". Y cuando se me presentó, me dijo que esa pequeña oración lo había salvado de perderse.
        —María, ¿hay algunas oraciones a las que tenga un especial cariño?
        —¿En mi caso? No realmente, pero me encanta ser testigo de lo que les ocurre a quienes descubren lo que es verdaderamente la oración.
        Con frecuencia, animo a la gente a que vuelvan a descubrir a Jesús en la Adoración delante del Santísimo Sacramento. Es una gracia enorme y una fuente de sanación y de milagros que ha sido abandonada drásticamente por lo que hoy se llama la Iglesia moderna. Hacer Adoración dos o tres veces a la semana llevaría la paz a países enteros.
        Por mi parte, siento un amor especial por el rosario, que es tan purificador, en especial para las familias.
        Y con frecuencia suelo aconsejar las oraciones de santa Brígida de Suecia, quien recibió dos conjuntos de oraciones de Nuestro Señor y otro de Nuestra Madre. Uno de los de Nuestro Señor se reza durante un año, mientras que el otro que recibió de Nuestra Madre se reza durante doce años.

De Nuestra Madre recibió la devoción diaria a sus Siete Dolores.

Nuestro Señor y su Madre prometieron a santa Brígida tantas gracias a las almas que recen estas oraciones, que debemos lograr que se vuelvan mucho más conocidas de lo que lo son hoy en día.

        Las promesas de Nuestro Señor para quienes recen la serie durante doce años son las que siguen. Las recuerdo porque son solo cinco; aun así, la inmensidad de estas cinco promesas es innegable. A todos aquellos que recen estas oraciones Nuestro Señor les promete:

        Aquel que las rece no sufrirá en el purgatorio.


        Aquel que las rece será aceptado entre los mártires como si hubiera derramado su sangre por la fe.


        Aquel que las rece puede elegir a otras tres personas a quienes Jesús mantendrá en un estado de gracia suficiente para que se santifiquen.


        Nadie, de las cuatro generaciones siguientes de quien rece estas oraciones, se perderá.


        Aquel que las rece será advertido de su muerte un mes antes de que ocurra.


        Pero me gustaría advertir que nadie debe pensar que uno puede seguir viviendo como quiere y que estas oraciones son una garantía para ir derecho al Cielo. Uno debe vivir cerca de Dios con toda sinceridad mientras reza estas oraciones, y desde entonces en adelante. Porque quien piense que puede ser más listo que la Luz de Dios, se llevará una sorpresa muy incómoda cuando llegue el tiempo de ir hacia ella.
        —¿Las almas del purgatorio pueden pedir otras cosas a sus familiares aparte de oraciones?
        —En algunas ocasiones, sí. Puede ocurrir que un alma que acortó su vida por fumar demasiado venga a pedirle a un familiar que deje de fumar por un tiempo. Entonces esto sería un ayuno, por supuesto.
        —¿Es bueno y válido rezar por los animales?
        —Sí, es bueno y ciertamente tiene sentido rezar por los animales enfermos aunque no tienen alma; podemos pedir por su paz y salud. Y deberíamos llevar a bendecirlos, porque Satanás odia todo lo que está cerca de nosotros o nos ayuda.
        —¿Cuál es la importancia o el significado espiritual de juntar las manos cuando rezamos?
        —Si juntamos las manos mientras rezamos Dios nos da más gracias. Esto es lo que las almas me han dicho.
        —¿Cuánto deberíamos rezar por los demás en contraposición a lo que rezamos por nosotros mismos?
        —¡Oh! Deberíamos rezar mucho más por los demás que por nosotros mismos. Como norma general deberíamos hacer menos por nosotros y dar más a los demás. Eso es lo que Dios quiere de nosotros.


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