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lunes, 29 de septiembre de 2014

¿ QUIEN ES SAN MIGUEL ARCÁNGEL? - 29 DE SEPTIEMBRE FIESTA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL.



¿Quién es San Miguel Arcángel?


San Miguel a Sor Filomena: "Haz conocer a los hombres mi gran poder ante la Santísima Trinidad.
Diles que me expongan con confianza en todos sus deseos…..necesidades espirituales y corporales.

 ¡Que sepan que mi especial protección a favor de mis devotos es ilimitada! ¡Haz conocer mi grandeza", fue la orden dada a  Sor Filomena y por medio de ella a todos los cristianos!

¿Quien es San Miguel Arcángel?


En la creación del mundo angélico, Dios colocó a san Miguel en el segundo puesto después de Lucifer. El creador dividió a los Ángeles en tres grandes jerarquías y en nueve coros. Sus nombres están revelados en la sagrada escritura:


Serafines
Querubines
Tronos
Dominaciones
Potestades
Principados
Virtudes
Arcángeles
Ángeles

Los Ángeles se quedarán eternamente en el mismo coro. Todos estos fúlgidos Espíritus arden por el deseo de Cumplir la Santa Voluntad de Dios con la velocidad del pensamiento.

¡San Miguel, al ver que era uno de los primeros Príncipes, revestido de poder, gloria, esplendor más que los demás, se humilla, se pone a los pies de Dios y reconoce con profunda gratitud que la magnificencia en la naturaleza angélica y todos los dones y privilegios de la Gracia son gratuitos por la bondad del Creador, sin ningún mérito suyo y sin ningún derecho a dicha dignidad en cuanto fue creado de la nada y su origen será siempre la nada!


Un amor seráfico, una dedicación profunda inunda su radiante Espíritu y se humilla en la contemplación de la Bondad y del Amor Divino.
En esta tranquila armonía del Cielo nada podía presagiar los funestos eventos de una guerra inminente que destruirá sus filas en todos los coros angélicos.

La prueba de los Ángeles y la derrota de los rebeldes por medio de San Miguel


Antes de que Dios ponga el fundamento visible de la creación, puso como fundamento invisible la OBEDIENCIA en todas las creaturas razonables. Jesucristo adquiere su nueva gloria como Jefe de la humanidad, mediante la obediencia a los decretos eternos de la Santa Trinidad. María Santísima recorre el camino real de la maternidad Divina con su humilde: "Fiat mihi secundum verbum tuumo". Es el camino maestro también para los Ángeles.

Para admitir estos sublimes Espíritus a la visión Beatificada en la gloria eterna y confirmarlos en la Gracia, Dios quiere someterlos a una prueba. Todos los Ángeles recibieron una visión clara del Ser Divino y de sus infinitas perfecciones. Debían reconocer la majestad Divina como súbditos del Señor. Creador de su radiante existencia: adorarlo, servirlo como su Único y Sumo Bien.
Gran parte de ellos obedeció con alegría y con humildad, ofreciendo con amor a la propia adoración y a la propia existencia para obedecer en todo a la voluntad divina.



También Lucifer se sometió, pero más por conveniencia que por amor, siéndole por el momento imposible retirarse ante una orden tan amorosa. También porque el orgullo estaba apenas germinándose en su espíritu.
Era la pequeña semilla del mal que luego se convirtió en el árbol gigantesco de los pecados de toda especie trasplantado en el mundo visible.

En un segundo tiempo, como vio María de Agreda, abadesa, en el maravilloso libro "La mística Ciudad de Dios" y es la opinión de muchos teólogos, Dios mostro a los Ángeles el Verbo divino su Unigénito, revestido con la naturaleza humana, preferida por El y muy favorecida hasta ensalzarla en el Trono Eterno de la Santísima Trinidad.
Pidió a los ángeles que lo adoren como a su Rey, no solo en su naturaleza Divina sino también hipostáticamente* (*unión de Dios con la naturaleza humana -hombre Dios-) con la naturaleza humana y servirlo.
Con la luz de la Gracia Actual, Dios iluminó a todos los ángeles los méritos infinitos del verbo humanado y que, ha merecido también para cada uno de ellos todas las Gracias y Dones que poseen comprendida la gloria y la felicidad sin fin que nos espera a todos en la Visión Beatífica* (*ver a Dios).




"A este precepto, todos los obedientes y santos ángeles se rindieron y prestarón asenso y obsequio con humilde y amoroso afecto de toda su voluntad".

Exultación y sumisión por parte de los ángeles obedientes. Para sí hosanna, admiración, gran estupor, gran condescendencia y humillación del Verbo Divino.

Pero no Lucifer. Su repugancia por la naturaleza humana crece, y si antes obedecía de mala gana, ahora no puede más. La envidia inunda su espíritu sobervio, cegado por su suprema belleza y poder personal, resiste a la voluntad Divina.



Invita también a los otros ángeles para que desobedezcan, prometiéndoles un Reino independiente del de Cristo Humanado. El, Lucifer, sería el jefe, y ellos, príncipes.

Decía con soberbia: "Subiré al Cielo (visión beatífica), sobre los astros de Dios, ensalzaré mitrono….subiré a la altura de las nubes… seré igual al Altísimo" (Is 14, 14).



Este insensato grito de rebelión se hizo eco en el ambiente celestial y fue acogido por un tercio de los ángeles. Inició así la grande y tremenda guerra para destronar a Dios y apropiarse de su Trono.

Viendo San Miguel el caos y el tumulto provocado por los  rebeldes, con una gran voz exclamó "¿QUIEN COMO DIOS?", sumergiéndose en su nada ante el Creador de toda existencia.
Lo adora, ofrece su amor fiel, todo su ser al servicio de la Majestad Divina, para defender su honor y la Gloria humillada por los rebeldes ingratos. Con un discurso inflamado por la Gloria del Señor, exhorta a todos los ángeles para que resistan a la malsana rebelión de Lucifer, recordándoles el sagrado deber de adoración y de gratitud para con Dios y la humilde sumisión por los inmensos beneficios recibidos. Exhorta a todos para que acepten con un amor humilde todos los planes y proyectos que se refieren a la encarnación del Verbo Divino. El hijo Unigénito del Padre es siempre su Rey y Creador aún bajo las condiciones de la naturaleza humana.


En este punto Dios interviene, con su tercera orden, disimulando con Paciencia Divina el tumulto causado por Lucifer y por sus partesanos.


La autenticidad de este hecho vio y lo describió San Juan Apóstol en el Apocalípsis: "Una gran señal apareció en el Cielo: una mujer vestida se sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está en cinta grita con los dolores de parto y con el tormento de dar a luz" (Ap. 12, 1)
En este cuadro estupendo Dios mostró a todos los ángeles la divina maternidad de María Santísima e intelectualmente la unión Hipostática de la Naturaleza Divina de Jesucristo: "Magnum pietatis Sacramentumo" (Tm 3, 16)



Para salvar los ángeles tribulados y vacilantes San Miguel gritó: "Veneremos a esta mujer singular y bendita, que será la obra de arte de la Santísima Trinidad, la Madre futura del Verbo Divino y nuestra futura, gloriosa y admirable Reina.  Arrodillémonos ante los planes divinos que recaen sobre ella.

"¡No! Nunca serviré a una naturaleza inferior de la mía, como es la naturaleza humana", respondió Lucifer. Con él gritaron muchísimos ángeles.

Dios respondió: "Y bien, esta mujer a la que le has negado veneración, será aquella que te aplastará la cabeza y por ella serás vencido y aniquilado. Porque si por tu soberbia entrará la muerte en el mundo del futuro, por su humildad entrará la vida y la salud a todos los mortales, los cuales gozarán del premio y la corona que tú y los tuyos han perdido".




Los buenos entonan cantos armoniosos en honor de María  Santísima para alabar a su futura existencia y deciden unánimamente defender contra los rebeldes el honor del verbo Encarnado y de su futura Madre y Reina.

En este punto Lucifer prorrumpe contra la mujer predilecta con insultos  ásperos y blasfemias que eran inauditos en el ambiente del cielo.

"¿QUIÉN COMO DIOS!", exclama nuevamente San Miguel y desencadena una gran guerra en el Cielo, como vió San Juan Apostol en la Isla de Pathmos y describe su visión del Apocalipsis: "Entonces se entabló una batalla en el Cielo Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón Lucharon encarnizadamente el dragón y sus ángeles pero fueron derrotados y los arrojaron del Cielo para siempre" (Ap. 12, 7-8


A la derrota de Lucifer, sigue un castigo adecuado para su pecado. El ángel rebelde se vio transformado de Espíritu de luz en un monstruo horrible con siete cabezas., que significaban las siete legiones en las cuales fueron divididas y ordenados los ángeles caídos, transformados también ellos en seres repugnantes, en diablos, Lucifer nombra un jefe para cada legión, según los siete vicios capitales: Soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia, pereza. Pecados con los que más tarde, arrastrarán a los hombres para poblar su reino del eterno dolor.


Entre el inmenso asombro de San Miguel y de los ángeles buenos se abrió un abismo en el ancla deforme de la tierra donde  Lucifer se precipitó transformado en un Dragón Rojo con todos sus secuaces.

En la profundidad del infierno Lucifer comprendió su equivocación que terminó en tragedia irreparable: "La diadema de nuestra cabeza ha caído, hay de nosotros que hemos pecado" pero era tarde…..demasiado tarde…..para siempre para una eternidad. !Que Dios nos libre a todos nosotros de un cálculo tan arriesgado!


Cuando regresó la calma después de la separación, las tinieblas del pecado de la luz de la Gracia, la mirada adolorida de Dios busca consuelo ante la imagen de la "Mujer vestida de Sol"  suspirando el tiempo de su creación y con ímpetu divino susurra….Ave, Ave oh llena de Gracia….yo estaré siempre contigo! Luego Dios se dirigió a San Miguel y lo felicitó por su fidelidad y por su espléndida Victoria.











               
Contemplando el gran  vacío arrastrado por los rebeldes, su amor de Padre de todas las criaturas se desfoga en un amargo lamento de frente a tanta pérdida e ingratitud, hablando, como para consigo mismo:"Eras un dechado de perfeccion, lleno de sabiduría y hermosura perfecta. Estabas en el Eden, en el jardín de Dios, adornado con piedras preciosas: Rubí, topacio, diamante., crisólito, ónice. Bereilo, zafiro, carbuclo y esmeralda.

De oro labrado eran tus aros y colgantes desde el día en que fuiste creado. Eras un querubín protector de alas extendidas, yo te había puesto sobre las montañas de Dios y a ti, el querubín protector, te hice desaparecer de entre las piedras de fuego.

La belleza te ensoberbeció, el esplendor hechó a perder tu sabiduría. Yo te arrastre por tierra y te convertí en objeto de burla para los reyes….  Todos los pueblos que te conocían se quedarán asombrados por ti, serás motivo de espanto y desaparecerás para siempre" (Ez 28, 12-19) "¡Como has caído del cielo, oh Lucifer, lucero del alba": (Is. 14-12
Solo un Dios que ama a todos con un amor infinito, inmutable; puede lamentarse así de la pérdida de su angel primogénito.


Este dolor nos fue revelado por medio del Espíritu Santo, mediante la boca de los santos Profetas del antiguo Testamento. También el Padre eterno dice: "Buscaba consoladores, pero no los he  encontrado.

Dios omnipotente para premiar la fidelidad heroica de San Miguel, le dio el puesto dejado vacío por Lucifer, lo constituyó en el primer ministro, príncipe de nuestros príncipes angélicos y Jefe Supremo de los Nueve Coros de Ángeles¨, lleno de poder honor y gloria y más cerca del Trono Divino, su esplendor está en grado de iluminar toda la tierra, como vio san Juan en el apocalipsis.


EL NUEVO NOMBRE DE
SAN MIGUEL ARCANGEL




En la persona de san Miguel Arcángel en su nueva dignidad de Primer Principe de la Corte celestial, Dios ciñó su frente con una diadema nueva y misteriosa que tenía inciso el Santo Nombre "MI-CHA-EL", es decir "¿QUIÉN COMO DIOS?". Este grito poderoso de la victoria ángelica siempre tendrá eco en los ambientes celestiales y resonará en la tierra cuando San Miguel venga en forma visible con sus ángeles para defender el honor de Jesucristo y María Santísima, como vio San Juan en el Apocalipsis.

También nosotros si vencemos al demonio, carne, y mundo., en el reino de los cielos nos espera un nombre nuevo y glorioso, como vio San Juan en el apocalipsis "…..Al vencedor le daré a comer del maná escondido, y le daré una piedra blanca, en la que hay escrito UN NOMBRE NUEVO…" dijo Jesús (Ap.2,  17).


SAN MIGUEL ARCÁNGEL
EN LA LUZ DE SU VICTORIA



El valeroso grito de San Miguel "Quien como Dios" encierra todos los misterios de su ascensión a la sublime cima de la santidad.

Para poder exclamar "¿Quien como Dios?" fue necesario por parte de San Miguel un conocimiento más intimo, más perfecto de Dios y de sí mismo. Esto no habría sido posible sin una continua, amorosa y humilde contemplación de las Divinas perfecciones.  
En estas meditaciones maduraban los frutos copiosos y todo tipo de virtud que aumentaban su santidad al igual que su dignidad. A los ángeles la futura vida terrenal del Verbo Divino, fue como un libro abierto donde podían aprender todas las virtudes héroicas de su sagrada humanidad, paciencia, caridad,etc.

Humildad

Obediencia

Confianza

Amor

Caridad

Fidelidad




EL REINO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
EN EL CIELO




El dominio de San Miguel es extenso como lo es el Cielo. Los súbditos de este reino son los ángeles, espíritus nobilísimos, las criaturas más bellas salidas de las manos del Creador.
San Juan Apóstol habla en el apocalipsis de una multitud de ángeles, su número es de millares de millares (Ap. 5, 9). Ningún emperador terrestre se atrevería soñar en un número tan grande de súbditos.

A cada ángel el Señor le ha confiado un oficio en el seno de la Jerarquía angélica. Según las enseñanzas de la Iglesia Católica se distinguen nueve coros angélicos:



1.- Santísimos Serafines
2.- Sabios Querubines
3.- Altísimos Tronos
4.- Supremas Dominaciones
5.- Gloriosísimos Principados
6.- Fuertes Potestades
7.- Poderosísimas Virtudes
8.- Nobilísimos Arcángeles
9.- Felicísimos Ángeles


EL REINO DE SAN MIGUEL
EN LA TIERRA

 

La bondad de Dios no se conformó con haber conferido la máxima dignidad en el cielo a San Miguel Arcángel sino quiso confiarle a su vigilancia lo Creado y todos los reinos de la tierra y a cada hombre.

     El celo con el cual San Miguel afronta su nueva obligación nace de su eminente santidad, y de las singularísimas dotes de poder, que Dios le dio por su fidelidad.
Vigila al universo por medio de sus ángeles. Sigue a estos mensajeros divinos en sus tan variadas obligaciones, como se lee en el libro del profeta Daniel: "Ya duraba veinte y un días el combate entre Gabriel y el Príncipe Celestial de los Persas, sin ninguna conclusión; pero San Miguel intervino en favor de San Gabriel y todo se resolvió".

     Desde el nacimiento de la Iglesia, que es la esposa inmaculada del ángel Divino, San Miguel ha proveído una protección angélica muy especial para ella.
     Envió un ángel para liberar a San Pedro de la cárcel, salvó a Roma de los soldados de Atila, ¡Detuvo la peste que se desató en Roma!.

      El arcángel cuida con una protección especial la Sagrada Persona del Santo Papa, "el dulce Cristo en la tierra", San Juan Bosco vio en una visión que además de San Miguel otros seis ángeles están siempre junto al trono de pedro para asistirlo y protegerlo.

     San miguel además de la Diócesis, delega también para cada parroquia a un ángel tutelar como también para cada miembro de la familia humana a un ángel de la guarda.

   El poder de satanas podría ser disminuido si en cada parroquia hubiera un altar dedicado a San Miguel y al ángel de la parroquia.

FUENTE: LIBRO ¿Quien es San Miguel Arcángel?
DE: GLORIA CRUX 

CON APROBACIÓN ECLESIÁSTICA







Dar Click: EL EXORCISMO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL COMPUESTO POR S.S PAPA LEÓN XIII





















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