SATÁN ENTRONIZADO EN EL TEMPLO SANTO" SE ARRODILLA ANTE HEREJES QUE ODIAN A LA MADRE DE DIOS



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sábado, 4 de julio de 2015

LOS HOMBRES, QUE RENIEGAN SU NATURALEZA DE HIJOS DE DIOS, ACTÚAN SIEMPRE EN CONTRADICCIÓN CONSIGO MISMOS, GENERANDO UN CONFLICTO INCURABLE ENTRE SU ALMA Y EL CUERPO

 
Mensajes De Dios Al Mundo A Través de su profeta:
Monseñor Ottavio Michelini


17 de Enero de 1978

DIAS DUROS Y DIFICILES QUE RÁPIDAMENTE SE ACERCAN

Escribe, hijo mío, soy Jesús que te habla.

No creo, hijo mío, que puedas tener duda alguna acerca de cuanto te he dicho en todos los precedentes mensajes. Tú te has esforzado en adivinar los tiempos, pero Yo no te he fijado fechas precisas, por lo que si en esto ha habido errores, son únicamente errores tuyos, no Míos.



Tú has dicho que la tiranía de Satanás sobre la Tierra está por alcanzar su máximo nivel, tú lo has dicho porque Yo he querido que lo dijeras, pero muchos te han escuchado con sentimiento de conmiseración, pues son muy pocos, hijo mío, los que ven y muchísimos los que no ven. Y entre estos muchísimos se cuentan aquellos que tienen como tarea principal de su vida la de preceder, en calidad de guías y de maestros, a las almas a ellos confiadas; almas redimidas con mi Sangre preciosísima.

Hijo, te he preparado para los das duros y difíciles que rápidamente se acercan; te he hecho conocer almas víctimas y almas elegidas, para que en la hora de la prueba, si bien separados físicamente, sepáis estar juntos, tan juntos de formar una sola alma, un solo espíritu, un solo cuerpo, unido a Mí con el ofrecimiento generoso y con la oración viva. No tengáis miedo, no os dejéis atemorizar; si Yo estoy con vosotros ¿quién podrá alguna cosa contra vosotros?


Nada podrá suceder sin que yo lo permita

-      Jesús mío, ¿qué deberé hacer yo?


Ya te lo he dicho, hijo mío, déjate guiar sin temores; nada podrá suceder sin que Yo lo permita. Cuántas veces tuve que decirte que todo el mal, físico, moral y espiritual tiene una sola raíz: el pecado cometido por los hombres, no sin la intervención de Satanás, radix omnium malorum.

Los hombres han dicho no a su Dios, se han ido tras falsas divinidades, se han creado nuevos ídolos, sirviendo así al Demonio, su irreductible enemigo, ahora pues recogerán sus frutos.

¿No he creado al hombre libre?

¿No lo he dotado de inteligencia para que pudiera discernir el bien del mal?

¿No he dado al hombre una voluntad para que conociendo el bien
se determinara a él como finalidad suprema de su vida?

¿Podía Yo, Dios, coartar su libertad, haciéndolo así semejante o,
es más, inferior a los brutos?

Desgraciadamente muchísimos hombres, especialmente mis consagrados, caerán en la cuenta sólo cuando sea demasiado tarde, pero sólo, hijo mío, porque ellos así lo han querido.

-      Jesús mío, ¿serán muchos estos días duros?

Hijo, en parte la aspereza y la duración dependerá también de la forma en que vosotros reaccionéis con vuestra fe y con vuestra generosidad.

-      ¡No nos dejes solos, oh Señor! ¡Tú solo eres nuestra  roca, nuestra defensa!

¿Cuántas veces te he dicho que Yo no defraudo jamás?

Yo estoy en medio de vosotros y en medio de vosotros
está también mi Madre.

Hijo, miradnos a nosotros con la sencillez de niños inocentes
y todo lo tendréis de Nosotros.

También en la oscuridad estaré a vuestro lado.

El mundo está deslizándose cada vez más hacia el abismo; la oscuridad que lo envuelve está creciendo y dentro de poco esta oscuridad será completa; no lo olvides, ¡también en la oscuridad estaré a vuestro lado!

Hijo, así fue también para  Mí en Getsemaní, ni sentía ni veía a mi Padre, estaba solo en medio de mis amigos; a la oscuridad del Getsemaní siguió la refulgente luz de la Resurrección.



Sé lo que piensas, hijo, y una vez más te prevengo, seré Yo, Jesús, quien preserve a la Asociación Esperanza, a pesar de los Judas que la traicionarán; tú conoces bien la triste suerte del Apóstol traidor; la traición encierra en sí mucha maldad, por lo que difícilmente encuentra perdón.

Naturalmente, cuando la tempestad arrecia con violencia, todos tienen miedo, *también los Apóstoles en el lago de Genesaret se asustaron, ¡haced de forma que no merezcáis la reprimenda que Yo les di a ellos en aquella ocasión!
Ahora, hijo, te bendigo y contigo bendigo a todos aquellos por quienes rezas, no te olvides jamás de la eficacia de mi bendición.
Ámame.


29 de Diciembre de 1978

ÉL, NUESTRA FORTALEZA Y DEFENSA


Escribe, hermano don Octavio, soy don Giacomino.

Mi camino en la tierra no raras veces me pareció duro y con la impresión de no poder continuar en aquellos momentos en los que la lucha era más viva, y más fuerte el choque entre la confianza, el cansancio y el temor de no conseguirlo y la voluntad de querer proseguir hasta la meta final…

Ciertamente que por mí solo no habría podido vencer y superar las muchas dificultades que las fuerzas adversarias me procuraban, pero para impedir el paso al Enemigo nunca me faltaron el auxilio y la fuerza de Él, nuestra fortaleza y defensa.



Lo que en la tierra la vida me parecía eternamente largo, ahora en la eternidad veo mi presencia en la tierra como si hubiera durado un instante, como si fuera un puntito invisible en el espacio inmenso y sin confines; esto para decirte que se necesita tener presente que la vida terrena, por más larga que sea, es una nada respecto a la eternidad.

La oscuridad ahora tiene ventaja sobre la luz

¿Cómo hacer comprender a los hombres su insensatez?

¡Por desgracia no tenemos medios eficaces para convencer a la gran parte de la humanidad envuelta en las tinieblas!


La oscuridad ahora tiene ventaja sobre la luz, por lo que solamente un acontecimiento superior a las fuerzas humanas podrá poner fin a esta situación anormal y paradójica, haciendo, sí, que la Luz, la Verdad y la Vida tomen de nuevo el dominio sobre una humanidad víctima del odio más encarnizado de las potencias oscuras del mal.

No importa que te repita cosas que ya conoces muy bien, ni que te diga cómo se ha llegado a formar la situación que se vive hoy en la tierra... tú has sido llamado precisamente para esto, para decir a esta generación ateizada su repugnante perversión, tal de haberla llevado a un nivel inferior al de los animales;
muchísimos hombres hoy no saben ya reconocerse como criaturas hechas a Imagen y Semejanza de Dios, sino que se consideran como simples animales y de ellos derivados, con la diferencia de que los animales, que actúan por instinto, están en perfecta armonía consigo mismos, mientras que los hombres, que reniegan su naturaleza de hijos de Dios, actúan siempre en contradicción consigo mismos, generando un conflicto incurable entre su alma y el cuerpo, es decir, entre su "ser criaturas espirituales" con aspiraciones espirituales de felicidad, de libertad y de perfección... y su "ser criaturas materiales" con la sed de placeres y con instintos perversos que tantas veces hace de ellos monstruos...

El tiempo que queda a disposición es poco.

El saneamiento de la humanidad, sumida en males tan graves no puede ser ya realizada por el hombre, sino sólo directa mente por Dios; será El en el momento fijado quien cambiará una situación que a los ojos de cualquiera parece incurable.

 También las Naciones son curables, pero sólo por parte de Él, que es el Salvador.

Don Octavio, tú sabes cómo sucederá esta regeneración de la Iglesia y de la humanidad;  se ha hablado de ella desde los tiempos más remotos y se han reanudado las Profecías en los tiempos más cercanos a vosotros, tú mismo  has escrito  repetidamente de ello; el tiempo que ahora queda a disposición es poco, por lo cual será prudente releer los mensajes y tratar de  recoger y utilizar todas las advertencias y sugerencias que se refieren a los no lejanos y grandiosos acontecimientos.

¡Si pones en Él, que te ha elegido, toda tu confianza, no dejará que te falte nada, ya sea en el orden de la Gracia como en el de la naturaleza!

Te bendigo, y conmigo no puede faltar la bendición de Luigina, que te sigue dondequiera y que ruega por ti, fiel a vuestro mutuo pacto acordado cuando estaba aún en vida en la tierra.

2 de enero de 1979

UNA BLANCA FIGURA DE HOMBRE

Hermano don Octavio, soy Marisa.

Si tú pudieras ver desde donde estamos lo que vemos y cómo lo vemos, sería una sorpresa  tan grande que tu vida humana se destrozaría; tú sabes que nosotros estamos y vemos en Dios y, como ya se te ha dicho otras veces, se ve todo de una manera diferente, más limpio y exento de elementos extraños, por lo que se ven las personas y las cosas en su objetiva realidad; nosotros vemos ahora la Tierra habitada por una humanidad inquieta y turbulenta, como es inquieto y turbulento aquel que no posee al sumo Bien, la vemos moverse en todas direcciones, afanosamente buscando aquello para lo cual ha sido creada, pero la vemos evitar cuidadosamente moverse hacia "la" dirección en la que estaría "cierta" de encontrarlo.

En medio de esta riada de hombres en camino vemos, como pequeños oasis puntuados por acá y por allá grupos de hombres que para mantenerse en el camino que conduce con seguridad al puerto de llegada van a contra corriente, y en el hormigueo de miles de millones de hombres, sufrientes o gozosos, sanos o enfermos, pero todos únicamente deseosos de felicidad vemos "estar" una blanca figura de hombre que resalta por su estatura moral y espiritual como un gigante y empuña solo y con mano firme un estandarte, es el estandarte de la Iglesia de Cristo, que muchos y poderosos enemigos quisieran arrancarle, pero que Él mantiene con mano segura mientras señala a todos el Camino de la salvación.

Muchos fingen fidelidad y obediencia, 
pero conjuran contra Él.

Este invicto Capitán que no teme nada, caerá, gloriosísimo Mártir, enrojeciendo con su sangre la inmaculada vestidura que lleva, irrigando así también él a la Iglesia que salió del costado de Cristo, Verbo eterno de Dios hecho Carne y muerto en la Cruz por la liberación de la humanidad de la feroz tiranía de Satanás, el implacable enemigo de Cristo y de Su Iglesia;  muchos de aquellos que deberían estar en efecto al lado del valiente y glorioso guerrero lo han abandonado pasándose al Enemigo, y aunque exteriormente fingen fidelidad y obediencia, al mismo tiempo conjuran contra Él, pero todas las intrigas y trampas de los enemigos de  Cristo, sumo e invencible Rey de los siglos eternos, caerán en el vacío, porque "no prevalecerán".

Hermano don Octavio, aunque los hombres en su culpable ceguera no ven, porque por su orgullo se niegan a ver lo que nosotros vemos con claridad, ni creen lo que nosotros creemos, no cambia absolutamente nada de los Decretos eternos de Dios, porque el inmenso hormigueo de hombres que cubren la tierra y que convulsivamente se agitan en la oscuridad no son sino un puñado de polvo que pronto será dispersado por el viento, y la tierra que ellos pisotean con pie soberbio quedará árida y desolada, luego "purificada" por el fuego, para después ser fecundada después por el honesto trabajo de los justos que por Bondad Divina se librarán de la hora tremenda de la Ira Divina.

"Luego", hermano don Octavio, será el Reino de Dios en las almas, ese Reino que desde hace siglos los justos imploran al Señor invocando " adveniat Regnum tuum " .


Te buscaran para tener luz y consuelo

Esta generación incrédula y perversa será la protagonista de acontecimientos tan grandes y jamás vistos en la historia de la humanidad, pero es necesario prepararse a estos acontecimientos predisponiendo el propio ánimo en la oración y en la penitencia, esto es, con un sincero arrepentimiento de las propias culpas, porque el tiempo que tenéis a vuestra disposición para esto no es mucho.

Desde hace tiempo se habla de oscuridad; desde hace tiempo se dice que Iglesia y humanidad están envueltas por una oscuridad ahora ya total, en efecto que sean precisamente los Pastores y los Sacerdotes, si bien veladamente, quienes dan valor al mal y condenan el bien,  es una deformación espiritual de tal gravedad, y es en el Cuerpo Místico una anomalía generadora de una oscuridad sin precedentes y tal que lo hace abominable a los ojos del Cielo.

Animo, don Octavio, es duro y difícil convencerte de que has sido el bendito y afortunado elegido, pero desde el Seminario y sin saberlo lo has predicho repitiendo con frecuencia "Spiritus ubi vult spirat" … ahora ha llegado el tiempo de que te convenzas de que aquellas palabras eran para ti;  confirmaciones has tenido tantas, por lo que no deberías permitir que la duda ni siquiera rozara tu alma, sino más bien, si grande es la misión que te ha sido confiada, no menos grande es la responsabilidad que ella comporta;  el no tener conciencia de esto sería peligroso, y el no corresponder adecuadamente sería culpa y daño para ti y para innumerables almas.

Humildad; es la humildad, don Octavio, lo que debes tratar de perseguir, porque te será siempre necesaria, pero sobre todo cuando vengan a ti personas de toda clase y te busquen para tener de ti luz y consuelo… y tú serás luz y darás consuelo en la medida en la que sepas amar al Señor en la humildad.

Estas son las maravillas de Dios, los prodigios de Su Amor y de su Misericordia.
Te estoy cercana; has estado en mi casa y has rezado ante el Crucifijo que me era tan querido y te correspondo intercediendo por ti, ahora y siempre. Amén.





Oh Virgen Santa, Madre de Jesús y Madre nuestra

Nadie ha amado a Jesús más que tú
Nadie ha sufrido por Jesús más que tú
Nadie ha  creído en Jesús más que tú
Nadie ha seguido tan fielmente a Jesús más que tú
Nadie ha conocido a Jesús más que tú
Nadie ha servido mejor a Jesús más que tú
Nadie ha estado unido a Jesús más que tú
Nadie ha adorado a Jesús más que tú
Nadie ha glorificado a Jesús más que tú
Nadie ha obedecido a Jesús más que tú
Nadie ha participado en la Omnipotencia de Jesús más que tú.

Oh María, Madre nuestra, no alejes tu mirada jamás de nosotros
peregrinos en la tierra en camino hacia el Puerto que nos espera.

Oh María, Madre nuestra, ayúdanos, asístenos, protégenos y defiéndenos
de los numerosos males espirituales y materiales que nos rodean.

Oh María, verdadera Madre de Dios y verdadera Madre nuestra,
Inmunízanos contra todas las insidias del Infierno,
Danos la perseverancia y guíanos a través de las dificultades
de  nuestra vida terrena.
Amén.       Amén.        Amén.




*
Mateo 8:23-27

23 Jesús subió a la barca, y sus discípulos lo acompañaron. 24 En esto se desató sobre el lago una tormenta tan fuerte que las olas cubrían la barca. Pero Jesús se había dormido. 25 Entonces sus discípulos fueron a despertarlo, diciéndole:
—¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!
26 Él les contestó:
—¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca fe tienen ustedes!
Dicho esto, se levantó y dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente tranquilo. 27 Ellos, admirados, se preguntaban:
—¿Pues quién será éste, que hasta los vientos y el mar lo obedecen?



8:25  Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! -- “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” (Mar. 4:38).

La única esperanza de la salvación de este peligro era Jesús. Y así es siempre. Cuando las tormentas de la vida nos sacuden y azotan, no hay otra ayuda.  Sin Cristo las tempestades de la vida nos dejarían desesperados.

          Al leer este relato recordamos lo muy humano que eran los apóstoles.

Aunque todos sabemos que eran simplemente hombres como nosotros (compárese Sant. 5:17), hay peligro de olvidar esto y hacer de ellos una especie de “semi-dios”.  No eran ángeles, sino hombres y tenían mucho que aprender.  Eran hombres muy buenos y fieles que habían dejado todo por seguir a Jesús, pero tuvieron que crecer.  Estaban en el proceso de entrenamiento.  Por este motivo Jesús quería que estuvieran con El (Mar. 3:17). Recuérdese también que este evento sucedió en el principio de su ministerio (Mar. 3:13-19, la elección de los doce; Mar. 4:35-41, Jesús calma la tempestad).

          Algunos de los apóstoles eran pescadores con mucha experiencia, y estaban acostumbrados a las tormentas, pero parece que esta tempestad era excepcional en su violencia.  De todas maneras, estaban atemorizados y desesperados.

          Ellos tenían fe en Jesús. ¿No indica su lenguaje que ellos creían que El podía hacer algo?  Si para ellos El era simplemente un carpintero, ¿Para qué despertar a un carpintero? ¿Qué puede hacer un carpintero para salvar una barca durante una tormenta?  Los pescadores sabían mucho más del mar que los carpinteros. Preguntan ¿No tienes cuidado que perecemos?” Si El sí tenía cuidado, ¿qué podía hacer? ¿No indica esta pregunta que tenía confianza de que El pudiera hacer algo? ¿Por qué dijeron “sálvanos’ si no tenían fe en  El?



          8:26  El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.—“¿Por qué estáis amedrentados?’ Tenían fe, pero era “poca” fe (6:30; 14:31; 16:8). Eso fue el problema que Jesús quería solucionar. Es el mismo problema que tenemos nosotros. Muchos tienen fe pero es “poca fe” y es “débil fe”.  Por eso cuando se desencadenan las tormentas de la vida, nos dejan desesperados.

          El temor es necesario. Es un instinto que Dios nos da para nuestra propia protección, pero el temor excesivo indica poca fe en Dios, y aun la cobardía.


Mar. 4:40, “¿Por qué estáis así amedrentados?’ Esta es una palabra fuerte: DEILOS, cobarde, amedrentado. La Versión Moderna traduce Mat. 8:26, ‘¿Por qué sois cobardes?” La cobardía es causada por la falta de fe. ¿No valía la presencia de Jesús?  El estuvo con ellos en la barca. ¿Creían que Jesús también iba a desaparecer en la tormenta? La duda no razona. Ya sabían que Jesús tenía grandes poderes: sobre la lepra y sobre toda clase de enfermedad, que aun podía sanar de lejos, y que tenía poder sobre los demonios. ¿No eran suficientes estas señales para convencerles? Sí, pero este caso es diferente.  Ahora ellos mismos estaban en peligro. Habían visto los milagros que ayudaban a otros, pero los apóstoles no eran leprosos, ni endemoniados, ni aun enfermos, sino que estaban en gran peligro de perder su vida en una tempestad.  Creían que Jesús tenia poder sobre la lepra y los vientos y el mar.

          Jesús habló al mar como si fuera algún monstruo violento. “Enmudece”, literalmente, cerrar la boca con bozal, callarse, enmudecer.  Luc. 8:24, “reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza”. Habla el Creador.  No era nada difícil que Jesús calmara esta fuerza hostil, porque El es el Creador del mundo (Jn. 1:1-3; Col. 1:16). No era difícil controlar lo que había creado. Con su palabra El creó los elementos naturales, y con su palabra los controló.

          Inmediatamente otra vez, como ya hemos visto varias veces, los milagros de Jesús se hicieron instantáneamente. Hasta las olas se calmaron inmediatamente. Normalmente cuando los vientos cesan, las olas del mar siguen turbulentos por un tiempo, pero en este caso sobrevino una gran calma.

          8:27  Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen? -- No sólo los apóstoles, sino también los de las otras barcas.

          Mar. 4:41, “Entonces  temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?”

 ‘Temieron’, pero aquí se usa otra palabra.  Ya no es el temor de cobardía, sino temor reverencial.  Ya se calmó la tempestad y se acabó el peligro.  El temor que ahora sienten es aquel temor de reconocer el gran poder de Dios.  Reconocían que estaban en ese momento en la presencia de Dios. (Compárese Luc. 5:8, ‘Apártate de mi, Señor, porque soy hombre pecador”; as¡ dice Pedro cuando encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía”).
          Los hombres hacen grandes cosas, efectúan grandes cambios, pero ¿quién ha controlado algún huracán o tornado? ¿qué hombre famoso ha podido controlar’ los elementos?  Jesús calmó la tempestad, caminó sobre el agua, multiplicó panes y peces, y convirtió el agua en vino. ¿Hasta cuándo harán tales cosas los hombres grandes de la tierra?
          Luc.  8:25, “Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros:  quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?” Nunca habían visto esta clase de milagro y quedaron maravillados. Estaban atemorizados también porque peligraban sus propias vidas.

Siempre es más impresionante lo que nos afecta a nosotros personalmente.



          Según Mat. 14:33, cuando Jesús anduvo sobre el agua, ‘Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: En verdad eres Hijo de Dios”. Estas experiencias lograron el propósito importante de fortalecer la fe de los discípulos.
          Jesús está con nosotros. Mat.. 28:20,  prometió estar siempre con los apóstoles.

16:20.  Siempre estaba con ellos durante su ministerio, y aun ahora está con ellos en la palabra escrita por ellos. Pero también está con nosotros durante todas las tormentas de la vida (enfermedades y otras aflicciones, persecución y tribulación, problemas, dificultades, en fin, siempre que seamos sacudidos y azotados por las fuerzas enemigas del alma).

          ¿No tienes cuidado que perecemos?  Que nunca hagamos esta pregunta, porque Jesús demostró su cuidado por nosotros cuando fue al Calvario.  Heb. 2:18; 4:15,16 nos asegura que El tiene cuidado de nosotros.






LA SANTA BIBLIA FUE HECHA POR LA SANTA IGLESIA CATÓLICA............DAR CLICK EN LA IMAGEN

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